decima parte


ILa abrazo, sujeto su cara, beso sus mejillas y trato de besarla en la boca, pero ella voltea la cara y pone su mano en mi boca

-Basta Carlos, ya no debemos hacer esas cosas

-Anda, sólo está vez ¿sí?

-Mejor en otra ocasión, te lo prometo, ya no hay tiempo, llegaste muy tarde- dice como reprochandome mi tardanza

Pero insisto, beso su cuello y otra vez trato de besar sus labios, masajeo sus pechos por encima de la blusa

-Ohhh Carlos, basta -me dice claramente excitada.

Finalmente sujeto su cabeza y le planto unos besos en la boca, nos besamos como dos amantes, sentados en el viejo sillón nuestras lenguas juguetean, y luego ella, que supuestamente no quería hacer nada, me besa en el cuello para excitarme, y mientras me desabrocho el pantalón y empujo su cabeza hacia abajo. Me da vergüenza hacer estas cosas con la mujer que me dio la vida, pero también me excita saber hasta donde puede llegar, "no, no lo va a hacer" pienso, pero de repente siento sus labios jugueteando en mi ombligo y luego más y más abajo "no, no lo hará" pienso otra vez y de repente ¡aghhhhh! exclamo por los escalofríos que Margarita me provoca cuando se devora mi tranca de un bocado

Su boca no es ajustada y cálida como su sexo, hasta es un poco fría, pero me da una explosion de sensaciones: sus labios forman una especie de anillo que aprieta la base del tronco, su paladar roza mi glande, sus dientecitos y su lengua áspera me provocan calambres, su saliva remoja todo mi falo...y me mata esa sensación de succión cuando ella mama como becerrita. Y es excitante ese acto de sumisión y sacrificio, ella no siente placer, pero me está dando placer, aún a costa de tener ese objeto sucio en su boca. Es el mayor acto de amor, algo que una mujer sólo le hace a un hombre que le gusta mucho o que ama mucho

Inclino mi cabeza, quiero verla, quiero mirar como mi tranca entra y sale de su boquita mamona pero ella trae el cabello suelto y sólo veo su cabellera subiendo y bajando al ritmo de la felación "oh mamá, sigue, sigue por favor, oh oh" y mientras ella sigue dándome esa mamada, la primer mamada de mi vida, acaricio sus cabellos y su espalda, como incitandola a seguir. Esas chupadas hacen que todo mi cuerpo se retuerza y echo la cabeza hacia arriba con los ojos abiertos y jadeando "oh mamá oh" después de unos minutos exclamo "ahhhh ahhhhh" para avisarle que estoy por terminar, pero ella sigue en lo suyo, así que soy más directo y grito "ya casi, ya casi" No quiero terminar en su boca, me da pena, pero ella ni se inmuta y hasta aprieta con los labios mi tranca y la succiona como si fuera un biberón, golosa, esperando mi corrida como si fuera una golosina y finalmente exploto a chorros, siento como su boca se inunda con mi leche y grito "ahhhhh ahhhhh" ,ella aprieta los labios para que no se salga ni una gota y succiona para beber todo "glup, glup". La primera vez que me he venido dentro de ella ha sido en su boca, es bochornoso, pero parece que a ella no le molestó, al contrario se ve que le gustó, pues ¿De qué le sirve a una mujer madura tener intimidad con un jovencito si no puede absorber sus nutrientes? Estoy exhausto, pero no es cansancio físico sino espiritual, no puedo con tantas emociones. Me tiendo en el sillón jadeando, con los pantalones bajados y el pito todavía medio parado y palpitando, ella se recuesta en mi pecho y apenas recupero el aliento, seguimos besandonos en el sillón como dos sinvergüenzas, hasta que ella queda boca arriba y yo encima. Parece que estamos decididos a recrear todas esas cosas que hemos visto en los videos porno, luego hasta le levanto la blusa y el sostén y mamo sus pechos "oh me encantas mamá, me encantan tus tetas", le digo al oído y ella suspira "ahhhhh, sí, sí, bebé, chupame así" y ella misma se las exprime con las manos como si quisiera sacarles leche, le masajeo y succiono los pechos, de una forma tan grosera, que se los dejo rojos y mojados de saliva, mientras meto la mano en su pantalón y la masturbo, acaricio su concha húmeda y vaporosa le meto un poco los dedos. Soy un cerdo, quiero que sus olores queden impregnados en mi mano para disfrutarlos el resto del día. Luego cuando ya estoy erecto de nuevo le digo "anda, ponte, quiero hacerlo ya", "pero rápido mi amor, hazlo rápido" se baja el pantalón y las bragas y abre las piernas "no, no, volteate por favor" le digo y es que quiero cogerla de a perrito, porque me encanta contemplar su inmenso culo pálido y terso. Ella obedece, se voltea y se empina como una gatita en celo con los pantalones y los calzones bajados, la blusa y el sostén alzados y las tetas colgando por culpa de la fuerza de gravedad. Me dan unas ganas inmensas de pasarle la lengua por la raja e incluso por en medio de sus nalgas, pero aunque ella ya me la mamó, yo aún no me atrevo a poner mi boca en su intimidad, la vergüenza y la cobardía se apoderan de mi. Así que simplemente la monto, en esa posición que me encanta porque es la más animal de todas las posiciones. Lo demás es obvio "flap flap", suenan sus nalgas estrellándose en mis muslos, la hebilla de mi cinturón tintinea y revolotea "oh oh si si mi amor oh" murmura, mientras se retuerce y agita la cabeza. No puedo evitarlo, empiezo a nalguearla tímidamente, pero luego termino azotando con fuerza mi mano contra sus posaderas, "oh Carlos ¿qué haces? basta" me dice tratando de fingir enojo, pero se que a los dos nos excita sentir como se invierten los papeles, yo ahí encima de ella con mi tranca clavada en su entrepierna, nalgueandola como si yo tuviera autoridad sobre ella. En un momento de locura, hasta le jalo el cabello y me inclino sobre ella, muerdo su oreja y le digo al oído "oh mami qué rica estás" ella me responde con un suspiro y un gemido "mmmm ohhhh" y luego agrega como regañandome "¡ayyy Carlos!" Aunque no sé si me regaña por la vulgaridad que acabo de decirle o por la forma grosera en que acabo de tratar sus redondeces traseras. Sujeto su cabello como si fuera la rienda de un caballo, siento como si estuviera domando a una yegua y en verdad en ese momento quiero domarla, quiero hacer pedazos su autoridad, enseñarle con nalgadas, mordidas y jalones de cabello que yo soy su amo y que ella es mía Y luego empieza a empujar con más fuerza sus nalgas hacia mí, como pidiéndome que la coja más fuerte, porque el clímax talvez ya está cerca, pero de repente se la saco, quiero desnudarla, sí, ahí en el sillón, así que me saco el pantalón el boxer y los zapatos de golpe, me quito la playera la sujeto del brazo y la volteo violentamente para arrojarla en el sillón cayendo ella boca arriba

-¿Qué haces Carlos? ya íbamos a terminar, deja de perder el tiempo- me dice, molesta como cualquier hembra a la que se la han sacado y la han dejado a medias. Entonces sujeto sus jeans y trato de quitárselos completamente, junto con sus bragas

-Basta Carlos ¿estás loco? no me quites la ropa- replica, pero insisto, ella patalea y forcejeamos como si la estuviera violando y logro quitarle esas prendas, abro sus muslos y vuelvo a penetrarla-Oh mi amor oh apresúrate- me dice.Y ahora trato de sacarle la blusa- No, no, la blusa no- refunfuña, pero consigo quitársela junto con el sostén y arrojo esos trapos lo más lejos que puedo. Nunca había desobedecido a mi madre, cuando está vestida sigo teniendole el mismo respeto y la misma devoción de siempre, pero verla desnuda me enloquece y lo que me hizo con su boca me trastorno más. Es una estupidez si estuviéramos vestidos y alguien llegara podríamos desengancharnos y subirnos los pantalones pero estando en pelotas ¿Cómo podríamos explicar que estamos ahí desnudos en el sillón? Y obviamente el riesgo de ser descubiertos nos pone a tope

-Anda, ya mi amor, termina

-No, no, termina tu primero, mojame, mojame mami

- Ohhh, pues muévete más mi amor

-Di que eres mía, dilo- le ordeno, mientras la cojo con violentas clavadas hasta hacer rechinar el sillón

-Soy tuya, sí ¡soy toda tuya hijooo! ohhhh uy ya ya ya - grita con fuerza y entonces se la saco y me corro en su abdomen, y parece que cada chorro de leche que cae en su piel ayuda a aumentar su éxtasis "oh oh oh Carlos" bufa convulsionandose mientras la baño con mis fluidos. Después de talvez casi un minuto vuelve en sí, suspira "uffffff", luego me golpea el hombro "¡qué idiota eres! recoge toda la ropa y luego la subes, anda" me dice y sube desnuda las escaleras. Nunca creí ver un espectáculo tan erótico, cada que sube un escalón sus carnes se mueven de una manera que me hipnotiza.

Junto toda su ropa y la mía y subo las escaleras desnudo sujetando ese montoncito de prendas, y Margarita apenas siente mi presencia en el pasillo, me dice asomándose desde su puerta "Carlos pásame mi ropa". Igual que en nuestro primer encuentro, apenas me estoy vistiendo en mi habitación y escucho que Lucía sube las escaleras. Ya que ha pasado toda la euforia me doy cuenta de que hicimos una estupidez, sé que mi madre y yo no pararemos pero definitivamente no podemos ser tan descuidados. No podemos dejar que nuestra lujuria destruya a la familia. Lucia adora a mi padre y siempre está cuidando su honra, no permite que ningún hombre se le acerque a mi madre. Ella no soportaría saber que su madre se comporta como una zorra con otro hombre, un hombre que además es su propio hijo. La pobre no se merece eso, ella debe seguir creyendo que su madre es una mujer ejemplar.


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