Quinta y sexta parte 


IEste viernes he llegado como siempre, antes del mediodía. Mi madre no está en casa, conozco perfectamente sus horarios y su rutina, de seguro ha salido a hacer las compras y volverá pronto, así que pongo en marcha un plan algo tonto, pero que en mi mente adolescente parece magistral: me meto a la ducha y hago como que me estoy bañando, dejo la puerta abierta, pero corro la cortina que separa la ducha del inodoro. Quiero que ella me vea, que mire mi silueta a través de la cortina, así como yo he visto su silueta casi una decena de veces, quiero que ella vea que su niño su "Carlitos", su "bebé" ya es un hombre hecho y derecho y que tiene un pollón. No quiero ser grosero, ni acosador. Si ella no quiere ver, cuando pase por aquí, seguirá de largo hacia su habitación, pero si es tan morbosa cómo yo se quedará mirando. Llevo diez minutos en la ducha , desnudo, parando mi verga para que cuando ella pase vea la silueta de un hombre desnudo y completamente erecto que está de perfil frente a ella, dejando ver la magnitud de su tranca.No me cuesta nada de trabajo parar mi pene al máximo, me basta con recordar aquella vez que miré a mi progenitora en cueros, con su grandes nalgas pálidas al aire o sus gemiditos, producto de sus actos de onanismo. Escucho ruidos, mi madre ha llegado y sube las escaleras para ir a su habitación, apenas ve que la puerta del baño está abierta y escucha la regadera se acerca

-.Por qué te estás bañando a esta hora mi amor?

-Oh es que tengo calor, quería refrescarme

-Que bueno que dejaste la puerta abierta porque luego se encierra el vapor en el baño

Si verdad-Ella no ve como algo fuera de lo normal que me bañe con la puerta abierta y para mí sorpresa, se queda ahi junto a la puerta haciéndose tonta, finge que está viendo hacia otro lado pero ve de reojo, lo sé porque alcanzo a ver los movimientos de su cabeza, y sigue con la conversación:

-No me digas que piensas salir

-No para nada ma

-Que bueno, mejor ni salgas porque hace mucho calor

-No ¿como crees?

-Bueno...te dejo para que sigas en lo tuyo niño, yo tengo que hacer la comida, bueno primero voy a la tienda porque voy a hacer spaghetti y ¿qué crees? se me olvidó la pasta jeje

-No te preocupes yo voy, ya terminé

-¿En serio?

-Claro espérame tantito- le digo y me enrollé la toalla y salí, mi madre seguia ahí

-Es que voy a hacer pipí- me dice, como para justificarse por seguir ahí

-Ah ok pues ya está listo el baño- y cuando di media vuelta, me tocó las orejas

- ¿te lavaste bien la orejas?- me dice jugueteando y luego agrega mientras me acariciaba los hombros- ¡uy qué grandote estás¡- siento su mirada recorriendo todo mi cuerpo y no puedo responder más que "oh mamá" y sigo caminando hacia mi cuarto. Ni siquiera me seco bien, tengo que apresurarme para ir a la tienda.

Al volver del encargo que me ha hecho mi madre, dejo la pasta que me ha pedido y aviento el cambio en un bote dónde van a parar todas las monedas de bajo valor. Subo las escaleras, supongo que Margarita está en su habitación

-Mamá ya llegué, la pasta está junto a la estufa

-Ok gracias Carlitos- Me responde pero su voz proviene del baño, no de su habitación como yo lo esperaba

-¿Todavia sigues en el baño?

-Si mi amor, aquí estoy- me contesta. No es raro mantener esos diálogos cuando ella está en el baño. Muchas veces nos regaña o nos da órdenes desde el inodoro, yo la he escuchado orinar y hasta cagar cientos de veces y ni eso la hace menos sensual ante mis ojos.

-¿Estás enferma?

-No para nada, estoy...eh arreglando unas cosas

-Está bien ma ¿no se te ofrece algo más?

-No gracias, ya al ratito está la comida

Como de costumbre, mientras está la comida, me voy a descansar a mi cuarto o tal vez a bajarme esta erección que tengo desde hace rato, me ha provocado una excitación retorcida saber que ella vio la silueta de mi miembro erecto. No le doy tanta importancia al hecho de que mi madre esté aún en el baño, pero podría jurar que cuando venía subiendo las escaleras escuché algo como "ou ay ay ay oh oh sí ya ya"...

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Es jueves, ha pasado casi una semana desde aquel día en que pasé del voyeurismo al exhibicionismo. Aunque mi padre no me lo pidió, decidí ayudarle en el taller saliendo de la escuela. Pasan solo tres o cuatro horas y no hay mucho trabajo así que cerramos temprano.Es el cumpleaños de mamá y mi padre pasa al supermercado a comprar un pastel, un ramo de flores y una tarjeta de regalo de una tienda de ropa. Mi hermana y yo no somos muy generosos, siempre entre los dos le compramos una baratija y esta vez mi hermana le escogió un perfume. Lo que sucede al llegar a casa es la típica estampa de una familia celebrando un cumpleaños: entonamos una canción, mientras mamá fingiendo emoción abre sus regalos entre abrazos. Es un ritual que se sigue al pie de la letra cada año. Luego mi padre va a bañarse y ni madre va a cambiarse la ropa. Baja la escalera como una diosa envuelta en un vestido negro pero casual la parte baja del vestido deja ver sus pantorrillas, rodillas, y la parte más delgada de sus muslos y el escote muy discreto permite ver el inicio de ese canal que se forma entre sus senos muy oprimidos por el sostén y el vestido, encima del vestido lleva una chaqueta de color vino. Ella podría usar prendas que la hicieran ver espectacular si no tuviera un esposo tan celoso, pero aún así se ve increíble. Se ha maquillado y huele delicioso yo trato de fingir que casi no la veo pero tengo la boca media abierta y tan solo con aspirar ese olor que va dejando, ni pene amenaza con empezar a inquietarse . Saldrán a cenar solos, no se ven muy entusiasmados, pero tienen que cumplir con el ritual de cada año. Conforme pasa el tiempo he tenido la esperanza de que esa mujer envejezca y ya deje de ser una tentación para mí, pero parece que ella no tiene pensado envejecer, de hecho creo que cada año se pone más y más buena, supongo que su belleza se extinguirá en diez o quince años más.

Como a la una escucho que llegan mis padres, a esas horas en la casa ya solo se escucha el cantar de los grillos y los ronquidos de mi hermana. Hay un silencio casi sepulcral, que es interrumpido por los pasos de mis padres subiendo las escaleras. No acostumbro dormir tan tarde, pero soy de esos que no pueden dormir si sus padres están fuera de casa y como ya han llegado, empiezo a moverme de un lado a otro en la cama para quedarme dormido. Cuando estoy a punto de conciliar el sueño escucho ruidos que provienen de la habitación de mamá. Permanezco atento pues a veces mis padres tienen fuertes discusiones y aunque nunca han llegado a los golpes, pienso que talvez algún día lo harán y será necesario intervenir. Solo se escuchan cuchicheos, obviamente no puedo distinguir lo que dicen y me mata la curiosidad así que abro sigilosamente la puerta y me deslizo por el pasillo. La alfombra permite que uno pueda desplazarse libremente por el pasillo sin hacer ruido. De hecho gracias a esa alfombra fue que pude dar rienda suelta a mi fisgoneria.

Para mi sorpresa, no están hablando son ruidos, ruidos extraños, sexuales: respiraciones agitadas, suspiros, besos y risitas "ahhhhh ohhhh mua mua jiji" Ya he visto a mi madre en cueros y he escuchado sus sesiones de autoerotismo, sería muy vulgar quedarme a escuchar esto. Supongo que el viejo está manoseando y besando el cuerpo desnudo de su mujer, pienso que se divertirá cómo loco. Me invaden los celos y la envidia, pero me da gusto por él, se lo merece y ella también se merece y necesita una buena cogida que yo, por obvias razones no le puedo dar. Espero que el pueda dársela. Estoy a punto de marcharme y de pronto, de entre esos ruidos emergen voces, trato de no acercarme mucho a la puerta porque si se dan cuenta de que estoy ahí tendré serios problemas

-Oh espera, no entra-dice mi padre

-¿Tomaste la pastilla?

-Si, tú viste que me la tomé

-¿Y entonces?

-¿Entonces que?

-¿Por qué no está duro?

- Pues no sé... no sé que pasa

-Vamos Javier esfuérzate un poco

-Ya voy, ya voy

-Es que nunca te esfuerzas, de seguro andas con otra ¿o qué? ¿ya no te gusto?

-Oh ¿ya vas a empezar Margarita?

-Yo trato de verme bien, cuido mi figura y ti no lo valoras, no valoras nada- dice mi madre, aunque es mentira, ella come como cerdo. Si está así de buena es por un simple capricho de la naturaleza

-Bueno podemos hacerlo de otra forma, lo importante es que estemos juntos ¿No?

-No, no me toques así...eso podría hacerlo yo sola

-Anda, déjame hacerlo

-No, no quiero !buenas noches!

Luego escucho que mi madre se levanta de la cama y abre el closet, seguramente ya va a cubrir su cuerpo desnudo con su camisón. Tal vez vaya al baño, así que salgo huyendo, con zancadas grandes pero sigilosas me meto a mi cuarto prácticamente de un brinco. Creo que hubiera sido menos traumático y retorcido escucharlos haciendo el amor que escuchar su intento patético de hacer el amor.

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 sexta parte

I.Es viernes por la mañana y en cuanto me aparezco en la cocina veo a toda mi familia reunida desayunando. Mi madre lleva su típico camisón gris de satín, una bata mal cerrada y el cabello mal recogido en un intento de chongo. Malhumorada prepara como una docena de huevos en una sartén grande, sirve vasos de leche y tazas de café mientras busca pleito con su esposo:

-Oh Javier necesito que te apures con lo del recibo de la luz, mañana se vence

-Si, hoy lo pago, no te preocupes

-"Hoy lo pago" "hoy lo pago" llevas una semana diciendo lo mismo, caray

-Hoy me pagan dos clientes, cuando venga para acá lo pago, ya tranquila

-Mira si nos cortan la luz ¡vas a ver!- Dice agitando el puño como si fuera a golpear a su marido.

Mi hermana imitando la voz de mi madre me grita desde la mesa "¿cómo está mi bebé? ¿como está mi pequeño Carlitos?" Mi hermana y mi padre siempre se han burlado de la devoción que mi madre tiene hacia mí y de su forma cursi de tratarme. Lucía lleva años haciendo la misma broma estúpida. "Campeón ¿ya estás listo para la escuela?" Me grita mi padre y me siento a comer, mi madre sigue atareada preparando la comida que todos devoran sin piedad

-¿No tienes hambre mi amor?- me pregunta mi madre al darse cuenta de que no hago más que mirar mi plato

-No casi no ma

Y cuando termina el festín dice mi padre: "Bueno, ya vámonos", mientras se levanta de la mesa. Estoy a punto de salir de la cocina cuando mi madre me interpela "¿y mi abrazo? grosero". No me gusta abrazar a mi progenitora porque ya desde hace mucho no puedo disfrutar sus abrazos con inocencia. Siempre es lo mismo, me abraza y siento sus pechos gelatinosos aplastandose contra mí pecho e incluso alguno de sus duros pezones me hace cosquillas en el pecho. Aspiro su olor a cama, a sábanas, mezclado con su perfume y el aroma de sus cabellos y apenas rodeo su cuerpo con mi brazo me enciende comprobar lo estrecha que es su cintura, es antinatural una madre no debería tener una cintura así. Y como somos prácticamente de la misma estatura su sexo está tan cerca del mío, solo los separa un poco de tela ¿usará bragas cuando duerme? ¿llevará bragas debajo del camisón? Me pregunto y mientras la abrazo siento la irregularidad con que el peso está distribuido en su cuerpo, se siente que el centro de su cuerpo es ligero y que los extremos son pesados, se adivina lo pesadas que son sus nalgas y sus pechos y luego siento su aliento y sus labios cálidos y húmedos en mi mejilla "Que te vaya muy bien mi amor" me dice y siento como sus labios se despegan de mi piel, me excita esa sensación, presiento que todas sus cavidades son húmedas, suaves y cálidas como su boca. Por eso no me gusta abrazarla y porque sé que mi padre y mi hermana se burlarán de mi y hoy mi padre nos lleva a la escuela y debo soportar a ambos todo el camino.

Apenas llego a mi salón veo una nota pegada en la puerta "Por cuestiones de salud el maestro Ling no asistirá. Dejen sus tareas en la dirección" El maestro Ling es un chino morboso que siempre que tiene oportunidad me dice "¿Cómo está tu madre?...dile que le mando muchos saludos" ¡Viejo asqueroso! ¿En verdad cree que una mujer casada, voluptuosa y decente se va a acostar con un viejo que mide metro y medio, que tiene como ochenta años y que de seguro tiene un penecito oriental y flácido? No, claro que no, mi madre merece mucho más, yo la he visto en cueros, así que sé de lo que hablo y sé que ella se toca viendo videos donde aparecen hombres jóvenes musculosos y que tienen unos pollones. Uno hombre como esos es lo que ella merece, eso es lo menos que se merece una hembra como ella.

Solo tenía una clase de nueve a once, pienso que fue un desperdicio levantarme temprano para nada. Voy a la dirección a dejar mi tarea pero es muy temprano, no deseo regresar aún a casa, así que me dirijo al patio a perder el tiempo y luego salgo hacia la calle a caminar sin rumbo fijo. A dos cuadras de la escuela junto a un terreno baldío están cuatro de mis compañeros, a los que no conozco muy bien y al que menos conozco de ellos, uno al que llaman "Maylo" me habla con mucha familiaridad "Carlos ¿que haces? ven con nosotros", me grita. Están bebiendo, tienen una botella de aguardiente mezclada con jugo, la ocultan en la mochila y sólo la sacan para dar unos tragos entre carcajadas y cuchicheos. No me gusta beber, nunca me he embriagado y sería absurdo hacerlo entre semana por la mañana pero es de esas cosas absurdas que hacen los adolescentes y no tengo nada mejor que hacer así que me quedo con ellos hasta las once, sólo tomo un par de tragos que no son suficientes para embriagarme pero sí para marearme un poco.

Cómo siempre, llego a casa a eso del mediodía, aunque no bebí mucho, no deseo que mi madre se dé cuenta. La familia de mi madre tiene una larga tradición de alcoholismo y ella no toma ni una gota de alcohol y odia la embriaguez. Así que mi plan es encerrarme rápido en mi habitación, pero cuando apenas estoy por abrir la puerta principal de la casa, mi madre me grita agitando la mano desde la esquina "¡Carlitos!" La ignoro, finjo que no la he escuchado y sigo buscando la llave pero ella se aproxima y grita más fuerte "¡Carlitos!¿que no me escuchas? niño". No me queda más que acercarme a ella y ayudarle con las bolsas de víveres que carga. Trato de ser discreto, pero mi nerviosismo me delata, no quiero acercarme a ella para que no perciba mi aliento etílico pero apenas entramos a la casa y cerramos la puerta me encara.

-Estás muy raro, a ver sopla

-¿Que? No, no tengo nada

-Anda sopla-me insiste y no tengo más remedio que obedecer-estuviste bebiendo verdad- dice y más bien una pregunta retórica

-No, claro que no

-Di la verdad, sé hombre- me dice mientras azota con fuerza su mano en mi hombro

-Si, sí tomé un poco, unos compañeros me ofrecieron un trago

-¿Y que no fuiste a clases?

-No tuve clases, no fue el maestro de matemáticas

-Ah ¿no tuviste clases? Mañana voy a tu escuela a preguntar si en verdad no hubo clases

-Te juro que no fue el maestro

-Ya eres un borracho como tú padre, y me haces pasar corajes sólo un día después de mi cumpleaños -¡qué bonito regalo¡- me dice y continúa con su bla bla bla y su drama mientras me da de manotazos. No estoy de humor y me siento un poco mareado, además me parece injusto que se desquite conmigo por sus problemas conyugales, así que simplemente doy media vuelta y salgo huyendo de ahí hacia las escaleras

-¡Carlos ! ¡no me dejes hablando sola!¡regresa! - me grita, pero la ignoro y sigo subiendo y cuando voy a mitad de la escalera me lanza uno de sus zapatitos con tal fuerza que parecía que quería descalabrarme, pero falla. El zapato se estrella en la pared y mi madre furiosa sólo grita "¡mocoso estúpido!"

Me encierro en mi cuarto, pongo el seguro a la puerta, pienso que ella vendrá por mí talvez para darme una paliza, así que no pienso abrir por nada del mundo, pero ella no viene se queda en la planta baja haciendo una rabieta y hablándole al aire. Sólo después de un rato se escucha que sube las escaleras, pienso que viene a ajusticiarme pero sigue de largo y suspiró aliviado, ha ido a meterse a su habitación. Sé que en algún momento del día el hambre me vencerá y tendré que salir, pero para entonces talvez ya se le haya pasado el enojo. Pasa un buen rato y mi madre sigue en su cuarto me parece raro que siga ahí y que no esté como siempre haciendo la comida, me mata la curiosidad y salgo al pasillo, la puerta de su cuarto está entreabierta así que a riesgo de recibir una paliza me aproximo porque se escucha como si se estuviera limpiando la nariz, parece que ha estado llorando. La encuentro sentada en la orilla de la cama, tiene un pañuelo en la mano y le hablo desde la entrada de la habitación.

-¿Qué te pasa mamá? Le pregunto casi tartamudeando

-¿Qué me va a pasar? Lo que pasa es que en esta casa nadie cumple con sus obligaciones por andar de borracho

-Oh mamá ¿estás enojada conmigo? Le digo mientras me aproximo y me siento junto a ella

-¿Y todavía lo preguntas?¿Esperas que esté muy contenta?

- perdóname ¿si? Le suplico mientras la abrazo y le doy un beso en la frente y otro en la mejilla.


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